jueves, 23 de noviembre de 2017

Buitre como seminaristas




Álvaro Miranda


Buitre como seminaristas
lavan sus pecados con murmullos, Cuando sueñan bajan los ojos.
A la hora de comer corren entre álamos como unicornios hambrientos.

Los demonios no pudieron maldecir mi revólver.
Pero confieso -Señor Juez- que para matar el seminarista que llevaba adentro necesité sólo la bendición del espíritu celeste que me cargaba entre sus brazos

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