jueves, 1 de diciembre de 2011

Canción de aniversario

Jaime Gil de Biedma

Porque soy ya seis años desde entonces,
porque no hay en la tierra, todavía,
nada que sea tan dulce como una habitación
para dos, si es tuya y mía,
porque hasta el tiempo, ese pariente pobre
que conoció mejores días,
parece partidario de la felicidad,
cantemos, alegría.

Y luego levantémonos más tarde,
como domingo. Que la mañana plena
se nos va en hacer el amor,
pero mejor: de otra manera
que la noche no puede imaginarse,
mientras el cuarto se nos puebla
de sol y vecindad tranquila, igual que el tiempo,
y de historia serena.

El eco de los días de placer,
el deseo, la música acordada
dentro del corazón, y que yo he puesto apenas
en mis poemas, por romántica;
todo el perfume, todo el pasado infiel,
lo que fue dulce y da nostalgia,
¿no ves cómo se sume en la realidad que entonces
soñabas y soñaba?

La realidad -no demasiada hermosa-
con sus inconvenientes de ser dos,
sus vergonzosas noches de amor sin deseo
y de deseo sin amor,
que ni en seis siglos de dormir a solas
las pagaríamos. Y con
sus transiciones vagas, de la traición al tedio,
del tedio a la traición.

La vida no es un sueño, tu ya sabes
que tenemos tendencia a olvidarlo.
Pero un poco de sueño, no mas, un sin es no es
por esta vez, callándonos
el resto de la historia, y un instante
-mientras que tu y to nos deseamos
feliz y larga vida en común-, estoy seguro
que no puede hacer daño.



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