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sábado, 29 de septiembre de 2012

Soneto IV

William Shakespeare

Encanto derrochado, ¿por qué gastas
tu herencia de apostura sólo en ti?
Natura no regala apenas nada:
tan sólo presta a quienes dan sin fin.

¿Por qué entonces, bello egoísta, abusas
de la largueza con que tan han munido?
Efímero usurero, ¿por qué apuras
tamaña suma y no obtienes respiro?

Si tu único cliente es tu persona
acabarás sisándote tu encanto;
así, cuando por fin llegue tu hora

¿con qué reservas harás cuadrar tu saldo?
Sin uso, tu belleza es cosa muerta;
usada, se convierte en tu albacea.

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