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viernes, 22 de junio de 2012

Variaciones sobre un tema de William Carlos Williams

Kenneth Koch

1
Talé la casa en la que habías planeado vivir el verano que viene.
Lo siento, pero era por la mañana, no tenía nada que hacer
y sus vigas de madera eran tan tentadoras.

2
Los dos reímos al ver las malvarrosas
y entonces las rocié con lejía.
Discúlpame. Ya ni sé lo que hago.

3
Regalé el dinero con el que pensabas vivir los próximos diez años.
El tipo que me lo pidió iba vestido de cualquier manera
y el sólido viento de marzo en el porche era tan jugoso y frío.

4
Ayer por la noche salimos a bailar y te rompí una pierna.
Perdóname. Estuve muy torpe, y
te quería aquí en la clínica, !donde soy el médico!

miércoles, 20 de junio de 2012

Morir a solas

Raúl Gómez Jattin

Bajo el sol de mediodía por los algodonales
va mi adolescencia cruel   Va mi mano prendida
de la mano invisible
de aquel muchacho extraño y duro como piedra lunar
Lo dejo irse por los arrabales de una locura brava
que desgaja mi cuerpo y lo hace morir

Crepita la blanca fibra del algodón maduro
Estoy abandonado como nunca lo he sido
y la mano lejana aprieta mi soledad

Un destino previsible me separó muy pronto
de se compañero de escuela en la ciudad
que no sabe de su ausencia en este mar de blancura
en esta inmensidad de nubes vegetales
en que mi corazón abierto como una fruta vieja
abandona su ritmo y se deja desleír por la luz
y se deja destrizar por lo blanco y llora solo

De lo que soy

Raúl Gómez Jattin

En este cuerpo
en el cual la vida ya anochece
vivo yo
Vientre blando y cabeza calva
Pocos dientes
Y yo adentro
como un condenado
Estoy adentro y estoy enamorado
y estoy viejo
Descifro mi dolor con la poesía
y el resultado es especialmente doloroso
voces que anuncian: ahí vienen tus angustias
voces quebradas: pasaron ya tus días

La poesía es la única compañera
acostúmbrate a sus cuchillos
que es la única

Príncipe del valle del Sinú

Raúl Gómez Jattin

Sus sentimientos más leves que las alas de las garzas
pero fuertes como su vuelo  Su virilidad la propia
de un príncipe masculino soñador y altivo  Su talante
el del que no quería amar pero ama  Su heredad
la tierra  Los míticos cebúes blancos y rojizos
Un carruaje de madera y metal violeta oscuro
Como sus ojos  Tiene la noche de Damasco en ellos
Su voz la del trueno diluida en el susurro de la brisa
Su elegancia la del caballo del desierto  Sus maneras
la presencia de los antepasados orientales fumando
el hachís  Batiendo el aire con las pestañas negrísimas
con un fondo morado de ojeras de adicto ancestral
Tendido sobre un cojín de seda verde pistacho
Sus alimentos las almendras  Las aceitunas  El arroz
La carne cruda con cebolla y trigo  El pan ácido
Sus colores el negro  El azul y el magenta
Sus elementos el aire y la tierra  Su presencia
la de un joven dios agrario alejado del mal invierno
Regalando su fuerza al débil del campo  Su esencia
íntima la del adolescente eterno que habita
la ilusión del poeta y su locura de alcanzarlo
en su pleno tránsito fugaz hacia la madurez
familiar a los hábitos poco felices
Su sentido unánime el de la saeta y el corazón
palpitante
de la agonía del éxtasis erótico  Su placer el
desbordamiento íntegro
del ser sobre mis sueños abandonados entre sus manos
Su eternidad en mi la del amor largamente deseado
en lo esencial de cada instante  De cada poema