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viernes, 4 de mayo de 2012

Soneto II

Pablo Neruda

Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera.

Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,
juntos desde la ropa hasta las raíces,
juntos de otoño, de agua, de caderas,
hasta ser solo tú, solo yo juntos.

Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,
la desembocadura de agua de Boroa,
pensar que separados por trenes y naciones

tú y yo teníamos que simplemente amarnos,
con todos confundidos, con hombres y mujeres,
con la tierra que implanta y educa los claveles.

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