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domingo, 13 de mayo de 2012

Pequeños asesinatos

Affonso Romano de Santanna

Vegetariano
no evito llorar
sobre las legumbres descuartizadas
en mi plato.

Tomates sangran en mi boca,
lechugas desmayan en su salsa de mostaza, aceite y limón,
cebollas sollozan sobre la pila
y oigo el grito de las papas fritas.

Como.
Como un salvaje, como.
Como tapándome los oídos, cerrando los ojos,
distrayendo el paladar en el paisaje,
con la voluptuosidad displicente
de quien no mata para vivir.

En la sobremesa
continúa el verde desespero:
peras degolladas,
higos destazados
y no chupando el cerebro
amarillo de los mangos.

Eso acá afuera. Porque adentro,
bajo la piel, una intestina disputa
me alienta; oigo el lamento
de millones de bacterias
que el lanzamiento de los antibióticos
exaspera.

Por donde voy hay luto y lucha.

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