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domingo, 29 de enero de 2012

De la cartera


Jorge Pombo

Yo quiero que tú quieras
que yo te quiera,
como querría quererte
si me quisieras,
y aunque no quieras,
te querré porque yo quiero
que tú me quieras.

Si piensas que yo pienso
que tú me piensas,
me piensas, y al pensarme
me recompensas!
Y si bien piensas,
quien piensa en no pensarme
sólo en mí piensa.

Al decir lo que dices
te contradices,
porque dices que dices
lo que no dices;
y si lo dices,
desdices lo que has dicho
con lo que dices.

En parte de los partes
que tú repartes,
vi que partes muy pronto
para otras partes.
Yo quedo aparte:
mas si partes
me partes
de parte a parte.

lunes, 23 de enero de 2012

Poema XX

Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo este cielo infinito!
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido,
oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, ¡pero cuánto la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que le escribo.



viernes, 20 de enero de 2012

Soneto XXXV

William Shakespeare

No te acongojes más por lo que has hecho;
fango y espina tienen fuente y rosa;
a la luna y al sol vela el eclipse;
vive el gusano en el capullo suave.

Todos cometen faltas, yo también
pues disculpo con símiles la tuya,
y por justificarte me corrompo
y excuso tus pecados con exceso.

A tu yerro sensual le doy mi ayuda;
de opositor me vuelvo tu abogado
y comienzo a pleitear conmigo mismo.

Tanto el amor y el odio en mí combaten
que no puedo dejar de ser el cómplice
del ladrón tierno que cruel me roba.

jueves, 19 de enero de 2012

Las mujeres

Jaime Manrique Ardila

Ella nos da su sangre, ella nos cría
no ha hecho el cielo cosa más
ingrata;
es un ángel y a veces una arpía.
Felix Lope de la Vega Carpio

Cuando uno se despide de ellas,
si están en su casa,
te ofrecen un envase de jugo de manzana,
una pechuga de pollo,
una rebanada de queso.
A diferencia de los hombres,
a quienes hay que pedirles cosas,
las mujeres nos obsequian
almanaques, tarjetas, tortas.
Aprecian aún los gestos más insignificantes.
Si les obsequiamos flores perfumadas como las lilas,
o flores inodoras como las orquídeas,
o flores bellas, pero trilladas, como las rosas,
las mujeres se pavonean como gallinas cluecas
y se sienten amadas, Cleopatras, María Antonietas.
Sin las mujeres no existirían
los placeres burgueses:
ellas inventaron las almohadas,
las sábanas limpias, las recetas,
las feministas añadirían
que el cálculo y la trigonometría.
Hay artes enteras que no existirían sin ellas:
sin Lilian Gish, ni Marylin, ni Garbo
el cine sería una cueva oscura.
Porque las mujeres -a menos que sean
primas de Emma Bovary- nunca
llevan sus hogares a la bancarrota
aunque las que rigen países o emporios
meten la pata como cualquier hombre.
Por que las mujeres dicen
cosas como "Te ves divina",
porque son chismosas
y se ríen entre ellas y con nosotros
y escuchan nuestras cuitas.
Porque practican el arte
de la amistad y se sacrifican
por toda clase de hombres idiotas;
porque son terribles si no les correspondemos
sus afectos; porque sin ellas
no existiría la poesía;
porque los primeros poemas
no fueron acerca de las estaciones
sino acerca de un pobre poeta
perdido por una de ellas.
Por que sin "Casta Diva" la ópera sería
aburridísima; porque son delicadas
y se perfuman y usan pelucas,
lentejuelas, zapatillas con tacón de aguja,
vestidos justos, bikinis
y, sobre todo, porque se maquillan.
Porque sin ellas Adán tendría
todas sus costillas pero sería un onanista.
Porque son mitad diosas y mitad vacas;
porque una de ellas parió al hijo de Dios;
porque no hay mujer maluca.
Porque aún la más fea
es maternal y generosa.
Porque no son machistas
y si lo son, no tienen bolas.
Porque sin ellas no tendríamos
la Mona Lisa, ni los sonetos de Petrarca
ni La Divina Comedia.
Y que sería de Romeo sin Julieta?
De Don Quixote sin su Dulcinea?
De Don Juan y  Casanova sin las doñas?
Porque aún si uno las destesta
y usa "mujercita"
como el peor insulto,
y no le interesan las mujeres,
el mundo sin ellas sería
como la noche sin luna
la tempestad sin centellas.






sábado, 14 de enero de 2012

After such pleasures

Julio Cortázar

Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me sumerge en tus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.

Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas
ni esperanza.
Solo en mi casa abierta sobre el puerto
otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiere sucedido .
Y no tener que acordarme de este olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una ventana sin estrellas.

viernes, 13 de enero de 2012

Peregrino

Luis Cernuda

¿Volver? Vuelva el que tenga
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
del amor que al regreso fiel espere.

Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas,
sino seguir libre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Itaca que aguarde y sin Penélope.

Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un camino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.



jueves, 12 de enero de 2012

No creeré en mi vejez, ante el espejo...

William Shakespeare
Versión de  Manuel  Mujica Laínez

No creeré en mi vejez, ante el espejo...
mientras la juventud tu edad comparta;
sólo cuando los surcos te señalen
pensaré que la muerte se aproxima.

Si toda la hermosura que te cubre
es el ropaje de mi corazón,
que vive en ti, como en mí vive el tuyo,
¿cómo puedo ser yo mayor que tú?

Por eso, amor, contigo sé prudente,
como soy yo por ti, no por mí mismo;
tu corazón tendré con el cuidado
de la nodriza que al pequeño ampara.

No te ufanes del tuyo, si me hieres,
pues me lo diste para no volverlo.

Un pacto

Ezra Pound

Yo hago un pacto contigo, Walt Withman.
Ya te he detestado lo suficiente.
Llego a ti como un niño crecido

Que ha tenido un padre testarudo;
Ya tengo edad para hacer amigos.

Fuiste tú el que partió la nueva leña,
Ahora es el tiempo de tallar.

Nosotros tenemos la raíz y la savia:
Que haya intercambio entre nosotros.

sábado, 7 de enero de 2012

Sábados

Jorge Luis Borges

Afuera hay un ocaso, alhaja oscura
engastada en el tiempo,
y una honda ciudad ciega
de hombres que no te vieron.
La tarde calla o canta.
Alguien descrucifica los anhelos
clavados en el piano.
Siempre, la multitud de tu hermosura.

A despecho de tu desamor
tu hermosura
prodiga su milagro por el tiempo.
Está en ti la ventura
como la primavera en la hoja nueva.
Ya casi no soy nadie,
soy tan solo ese anhelo
que se pierde en la tarde.
En ti está la delicia
como está la crueldad en las espadas.