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martes, 29 de noviembre de 2011

Nolstalgie de la bou

Jaime Gil de Biedma

Nuevas disposiciones de la noche,
sórdidos ejercicios al dictado, lecciones del deseo
que yo aprendí, pirata,
oh joven pirata de los ojos azules.

En calles resonantes la oscuridad tenía
todavía la misma espesura total
que recuerdo en mi infancia.
Y dramáticas sombras, revestidas
con el prestigio de la prostitución,
a mi lado venían de un infierno
grasiento y sofocante como un cuarto de máquinas.

¡Largas últimas horas,
de mundos amueblados
con deslustrada loza sanitaria
y cortinas manchadas de permanganato!
Como un operario que pule una pieza,
como un afilador,
fornicar poco a poco mordiéndose los labios.
Y sentirse morir por cada pelo
de gusto, y hacer daño.

La luz amarillenta, la escalera
estremecida toda de susurros, mis pasos,
eran aún la prolongación
que me exaltaba,
lo mismo que el olor en las manos
-o que al salir el frío de la madrugada, intenso
como el recuerdo de una sensación.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Itaca

Constantino Petrou Cavafis

Cuando emprendas el camino hacia Itaca,
ruega que el camino sea largo,
lleno de aventuras y de conocimientos.
No temas a Lestrígones,
ni a los Cíclopes, ni al airado Poseidón.
Nunca los cruzarás en tu camino
si tus pensamientos permanecen altivos,
si una noble emoción te anima cuerpo y espíritu.
Jamás encontrarás a Lestrígones,
los Cíclopes o el fiero Poseidón,
si no los llevas en tu alma,
si tu alma no los hace surgir ante ti.

Ruega entonces que el camino sea largo.
Que las mañanas de verano sean numerosas,
que entres en muchos puertos por primera vez,
con tanto placer, con semejante alegría!
Detente en los mercados fenicios
y compra mercancías finas,
madreperlas y corales, ámbar y ébano,
y toda clase de enervantes perfumes,
compra todos los perfumes que puedas;
visita muchas ciudades egipcias,
aprende, aprende sin cesar junto a los sabios.

Conserva a Itaca fija siempre en tu mente.
Llegar allá es tu meta final.
Mas no por eso apresures el camino.
Preferible es que viajes durante largos años;
y mejor que ancles en la isla cuando ya seas viejo,
enriquecido con todo lo que has ganado en la ruta,
sin esperar que Itaca te ofrezca riquezas.

Itaca te ha dado el hermoso viaje.
Sin ella, jamás ye hubieras puesto en camino.
Pero no tiene más para darte.
Y si la encuentras pobre, no te habrá defraudado.
Sabio como eres, rico con tanta experiencia,
ya habrás comprendido lo que las Itacas significan.



¡Piu avanti!

Almafuerte

No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza,
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rondado en el polvo, tu cabeza.


La búsqueda

Jaime Jaramillo Escobar

El enamorado busca el amor aun allí en dónde sabe que no está,
como el aventurero busca su tesoro aún allí en donde no se encuentra,
y así como el hombre busca a Dios en toda parte y lugar sin hallarlo nunca,
aun apostado esperando en los huecos de la esquina de la sala, por donde salen los ratones,
y muere con la sonrisa de quien no encontró nada pero busco mucho,
hasta morirse.
Así yo he venido hoy domingo y te espero sentado en un pedazo de sol.
Días y noches de búsquedas por los más ignorados lugares,
preguntando en altas casas desde cuyos umbrales se divisa a lo lejos la ciudad entre la bruma,
con el objeto de obtener un dato, una pista para seguir tu rastro y dar con el lugar de tu paradero,
oh tú, por quien el pastor daría sus noventa y nueve ovejas restantes.
Aquí pongo a secar al sol los paños de mi angustia más íntima.
Buscadora de ausentes mi soledad quiere comerse su propio amargo vientre.
Y hoy domingo busco en tu nombre antiguo y en tus ojos asiáticos el tiempo,
mientras los siglos pasados me levantan, con peligro de Dios, en brazo inmenso.
Pero tus bellos ojos no aparecen... y me voy a cansar.


Diré cómo nacisteis

Luis Cernuda

Diré cómo nacisteis, placeres prohibidos,
Como nace un deseo sobre torres de espanto,
Amenazadores barrotes, hiel descolorida.
Noche petrificada a fuerza de puños,
Ante todos, incluso el más rebelde,
Apto solamente en la vida sin muros.

Corazas infranqueables, lanzas o puñales,
O dormir en esa agua acariciadora.
No importa;
Ya declaran tu espíritu impuro.

No importa la pureza, los dones que un destino
Levantó hacia las aves con manos imperecederas;
No importa la juventud, sueño más que hombre,
La sonrisa tan noble, playa de seda bajo la tempestad
De un régimen caído.

Placeres prohibidos, planetas terrenales,
Miembros de mármol con sabor de estío,
Jugo de esponjas abandonadas por el mar,
Flores de hierro, resonantes como el pecho de un hombre.

Soledades altivas, coronas derribadas,
Libertades memorables, manto de juventudes;
Quien insulta esos frutos, tinieblas en la lengua,
Es vil como un rey, como sombra de rey
Arrastrándose a los pies de la tierra
Para conseguir un trozo de vida.

No sabía los límites impuestos,
Límites de metal o papel,
Ya que el azar le hizo abrir los ojos bajo una luz tan alta,
Adonde no llegan realidades vacías,
Leyes hediondos, códigos, ratas de paisajes derruidos.

Extender entonces una mano
Es hallar una montaña que prohibe,
Un bosque impenetrable que niega,
Un mar que traga adolescentes rebeldes.

Pero si la ira, el ultraje, el oprobio y la muerte,
Ávidos dientes sin carne todavía,
Amenazan abriendo sus torrentes,
De otro lado vosotros, placeres prohibidos,
Bronce de orgullo, blasfemia que nada precipita,
Tendéis en una mano el misterio.
Sabor que ninguna amargura corrompe,
Cielos, cielos relampagueantes que aniquilan.

Abajo, estatuas anónimas,
Sombra de sombras, miseria, preceptos de niebla;
Una chispa de aquellos placeres
Brilla en la hora vengativa.
Su fulgor puede destruir vuestro mundo.



viernes, 18 de noviembre de 2011

La imaginación: la loca de la casa

Raúl Gómez Jattin

Aprendió en la universidad
una técnica aproximación al alma
Un alma convencional por supuesto
Un alma sostenida
en las verdades más difundidas

Psiquiatra él y además escritor
de temas folklóricos
Ingenuo a toda prueba
padece raptos líricos que no sofrena

Anteayer
un muchacho simpático y casi inteligente
que tenía novias prosaicas y amores prohibidos
y leía a Stefan Zweig Algo de la miel de estas novelas
se le adhirió como una máscara y una señal

Psiquiatra hoy él se olvidó de su pasado
y contra lo distinto levantó su bastión

Nada valen las mariposas
que atrapó en su niñez
-Ante su estolidez informada-
ni las burritas tiernas
de vellón sedoso
y crica estrecha
ni las iguanas de Febrero
ni el río de limo somnoliento
El Psiquiatra está solo
La sutil máscara de sueños recuerdos y deseos
es en él una escueta relación de datos
¿La imaginación? -la loca de la casa-
¿De qué vive?
Lo sabemos los locos

viernes, 11 de noviembre de 2011

Mi cuerpo

Jaime Manrique Ardila

Qué son mis ojos
abiertos es mi cuerpo
mi cuerpo que con sus ojos
cerrados es perfecto.
Mi cuerpo que cuando lo miran
tus ojos es tu cuerpo.
Mi cuerpo que solo debió haber
conocido tu cuerpo.
Mi cuerpo que malgasté
en tantos otros cuerpos.
Mi cuerpo sagrado, mi cuerpo
maltratado, mi cuerpo desgastado
y deshecho. Alabado sea el creador
de todos los cuerpos, de mi alabado,
aventurado, dichoso cuerpo.
Mi cuerpo que solo existe
para tu cuerpo
que ya no es mío
pues ahora es tu cuerpo.
Toma mi cuerpo, te regalo mi cuerpo
bendice con el calor de tus manos mi cuerpo.
Penetra mi cuerpo
devora mi cuerpo
este cuerpo desdichado,
solitario y sediento
mi cuerpo que aúlla por tu cuerpo
cuerpo sagrado cuerpo de estiércol
cuerpo que sufrió ser mi cuerpo
cuerpo que gozó
tantos cuerpo ahora yertos
tanta tristeza de tantos cuerpos
tantas horas de recuerdos
me ha regalado tu cuerpo
tantas delicias que me proporcionaron
miles de cuerpos
ese regalo sagrado que nos hace sólo el cuerpo.
Este poema es un regalo
de tu cuerpo y de mi cuerpo.

Contigo

Luis Cernuda

¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?
Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte
para mí están adonde
no estés tú.

¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?