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jueves, 13 de octubre de 2011

Variación sobre un tema de Hart Crane

Jaime Manrique Ardila

Han pasado muchos años desde que vi
tantas estrellas. Desde aquí,
la oscura tierra, las observo rodeado
de altos pinos negros, guardas y testigos
de los secretos de la noche. Hace años,
cuando prefería la compañía
de las ilusiones, deseaba saber sus nombres
como anhelaba conocer mi destino (los cielos
eran entonces un cristal para predecir el futuro).

Las cosas me han sucedido, aunque no
Como yo las esperaba. La noche
Es tibia, y entre los pinos
Y la alta hierba, se esconde una mofeta temerosa,
su apestoso efluvio penetra mis sentidos
y ese olor agridulce punza mi corazón
como lo punzan esta noche las estrellas.

Ahora soy un hombre más cerca
del fin que del principio.
Ahora me consuelo con saber que esta noche
las estrellas que veo son las mismas
que sedujeron a mis abuelos y a mis padres
y su fulgor es el brillos de las ilusiones
esculpidas en diamante.

Lejos de la ciudad, en esta quietud de sombras,
he llegado a una encrucijada en el bosque.
Uno conduce a la casa, la otra es una invitación
al bosque profundo donde alces, mofetas y lechuzas
me esperan. Años atrás habría escogido
el camino del bosque. ahora me encamino hacia la luz
de la casa, pues las estrellas esta noche son un invitación
a escribir estos versos; y las preguntas que ante ellas me
inspiraban, ahora sé que no tienen respuesta.


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