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martes, 25 de octubre de 2011

Héctor Díaz

No, no quiso herirme lo juro,
yo solo rodé hacia su puñal extendido,
él tenía los ojos cerrados,
yo en cambio de rabia estaba encendido,
si se termina todo ahora... es mi culpa,
él solo se defendió...
yo en cambio lo ataqué con la peor arma,
lo maté para siempre con mi olvido.

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