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martes, 25 de octubre de 2011

Héctor Díaz

No, no quiso herirme lo juro,
yo solo rodé hacia su puñal extendido,
él tenía los ojos cerrados,
yo en cambio de rabia estaba encendido,
si se termina todo ahora... es mi culpa,
él solo se defendió...
yo en cambio lo ataqué con la peor arma,
lo maté para siempre con mi olvido.

lunes, 24 de octubre de 2011

Alheña y azúmbar

Jaime Jaramillo Escobar

La digestión de la pulpa del coco demora cuarenta días y cuarenta noches. Ni mucho ni poco.
Al plátano hartón de cáscara roja le falta un grado para ser veneno. Compadre, no como coco.
Se se ha comido banano y se toma ron, muerte segura. Nadie comió. Ni yo tampoco.
La pepita de la pitahaya si la comes no la muerdas, si la muerdes no la tragues; si la tragas, allá tú.
La pepita de la granadilla si la tragas se te embucha. Para que no se te embuche, mejor que no comas mucha.
La pepita de la granada no es como la de la granadilla. La pepita de la guayaba no es como la de la granada. Y la pepita de la papaya no es como la de la guayaba. Es como la de la papayuela, pero más dulce.
Si es más dulce es más sabrosa, si es más sabrosa es más cara. Para que no sea más cara no compre papaya ni compre nada.
La pepita de la guanábana es como la de la chirimoya. Y ambas son como la de la calabaza. Cuando a uno le dan calabazas no le dan chirimoya ni le dan papaya.
Las pepitas de la guama se usan para hacer zarcillos, quiero decir que se usan como pendientes, o mejor dicho lo que quiero decir es que los chicos se las cuelgan en las orejas.
Trae el el corozo una nuez, trae la nuez una almendra, pero la almendra no es como la nuez del corozo. Si no se entiende, que no se entienda.
La ciruela se lava pero se pela; el madroño se pela, pero no se lava. Para saber si una fruta se lava o se pela hay que consultar el diccionario. El diccionario tiene la palabra. Pero si no la tiene, será que le falta una página.
La pula de la algarroba se ataruga y se atraganta. Si tomas agua se forma una pasta y se te pega en la garganta. Si no resuellas, mortus est.
El hicaco es una fruta especial para diabéticos: no tiene azúcar, ni tiene harina, ni hicaco ni nada.
El que come patilla oxidada, seguro estira la pata. Para no correr el riesgo es mejor comer sandía. La sandía es una fruta sandia.
El tamarindo es la fruta que más me gusta, porque es de negros y de tierra caliente.
Qué sería de los blancos cuando van a tierra caliente si los negros no les sirvieran refrescos de tamarindo.
Con el sabor áspero del tamarindo se forman bolas ácidas recubiertas de azúcar, que sirven para vender en las calles de Cartagena, y se hace espejuelo de tamarindo, para lamer sobre hojas de plátano.
También se hacen sorbetes para el arzobispo, y además el árbol de tamarindo produce una sombra verde y fresca para construir un banquito y sentarse alrededor del tronco.
El tamarindo es un tronco del árbol copudo completamente lleno de tamarindos.
Sólo los negros los pueden coger, porque no es fruta de blancos.
Si los blancos tuvieran tamarindo, entonces los negros serían blancos. Pero no puede ser.
Hay muchas frutas que son de negros. Dios les dio a los negros la tierra caliente y las frutas, porque Dios tiene predilección por los negros; eso es evidente.
A los blancos los puso en tierras frías, para qe se resfríen, pero ellos inventaron la aspirina y las cobijas de lana.
El níspero y el mamey son frutas de negros. Y el zapote también. Pero lo que pasa es que a los blancos siempre les ha gustado comerse la comida de los negros. Y la música de los negros. Y los bailes de los negros. Ya las negras de los negros.

Sigamos: me negra se emperejilla, se emperespeja, se aliña,
Con alhucema y albahaca, con cidrón y toronjil,
Con lavanda, con canela, con loción y con anís.
Mi negra tiene un meneo que no cabe por la calle,
Mueve el tacón y la punta del zapato y ese baile
Derrama tantas fragancias, que no caben en el aire.
Mi negra es alta y esbelta, muy lucida y bien plantada,
Su cuello es tan largo que anda su cabeza por el aire.
El donaire de mi negra no cabe en ninguna parte.
Mi negra tiene ojos blancos, dientes blancos, calzones blancos,
Calzones en diminutivo, calzoncitos, prendas íntimas...
Yo no se qué tienen de de íntimas si las ha anda mostrando por todos lados.
Cuando mi negra se desnuda queda completamente desnuda,
No como las blancas que aunque se desnuden siempre tienen algo que las cubre, aunque sea un concepto.
Mi negra no tiene conceptos, ella nació y se crió desnuda, y por lo tanto no se puede vestir completamente, porque mientras más se viste más denuda queda.

Mi negra se aceita el codo, se pule el pelo, se acicala,
Se emperimbomba, se tiñe, se sahúma, se apercala,
Se va de rumba y regresa cuando está la noche alta.
Yo no sufro por mi negra. ¡Cómo me alegra mirarla!
Mi negra camina en versos de cuatro o cinco tonadas,
Se habla de una canto largo, con las palabras cortadas.
Mi negra es dulce por fuera. Por dentro yo no sé nada.
Pro dentro mi negra tiene una cosa guardada.

Agüita de manzanilla,
Tisana de ron y eneldo,
La raíz del limoncillo
Y un manojito de espliego.
El aire huele a linaza
Con astillas de canela.
Con alheña y con azúmbar
Viene pintada mi negra.
Pintada no es la palabra,
Viene más azul que negra.
Como esculpida en el aire
Durísimo de la piedra!

martes, 18 de octubre de 2011

XCI

William Shakespeare

Unos se vanaglorian de la estirpe,
del saber, el vigor o la fortuna;
otros, de la elegancia extravagante,
o de halcones, lebreles y caballos;

cada carácter un placer comporta
cuya alegría a las demás excede;
pero estas distinciones no me alcanzan
pues tengo algo mejor que las incluye.

En altura, tu amor vence al linaje;
en soberbia al atuendo, al oro en fausto:
en júbilo al de halcones y corceles.

Teniéndote, todo orgullo es mío.
Mi única miseria que pudieras
quitarme todo y en miseria hundirme.

jueves, 13 de octubre de 2011

Variación sobre un tema de Hart Crane

Jaime Manrique Ardila

Han pasado muchos años desde que vi
tantas estrellas. Desde aquí,
la oscura tierra, las observo rodeado
de altos pinos negros, guardas y testigos
de los secretos de la noche. Hace años,
cuando prefería la compañía
de las ilusiones, deseaba saber sus nombres
como anhelaba conocer mi destino (los cielos
eran entonces un cristal para predecir el futuro).

Las cosas me han sucedido, aunque no
Como yo las esperaba. La noche
Es tibia, y entre los pinos
Y la alta hierba, se esconde una mofeta temerosa,
su apestoso efluvio penetra mis sentidos
y ese olor agridulce punza mi corazón
como lo punzan esta noche las estrellas.

Ahora soy un hombre más cerca
del fin que del principio.
Ahora me consuelo con saber que esta noche
las estrellas que veo son las mismas
que sedujeron a mis abuelos y a mis padres
y su fulgor es el brillos de las ilusiones
esculpidas en diamante.

Lejos de la ciudad, en esta quietud de sombras,
he llegado a una encrucijada en el bosque.
Uno conduce a la casa, la otra es una invitación
al bosque profundo donde alces, mofetas y lechuzas
me esperan. Años atrás habría escogido
el camino del bosque. ahora me encamino hacia la luz
de la casa, pues las estrellas esta noche son un invitación
a escribir estos versos; y las preguntas que ante ellas me
inspiraban, ahora sé que no tienen respuesta.


martes, 11 de octubre de 2011

Amantes

Alejandra Pizarnik

Una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío.

martes, 4 de octubre de 2011

Poema de amor 8

Darío Jaramillo Agudelo

Tu lengua, tu sabia lengua que inventa mi piel
tu lengua de fuego que me incendia,
tu lengua que crea el instante de demencia, el delirio
del cuerpo enamorado,
tu lengua, látigo sagrado, brasa dulce,
invocación de los incendios que me saca de mí, que
me transforma,
tu lengua de carnes sin pudores,
tu lengua de entrega que me demanda todo, tu muy
mía lengua
tu bella lengua que electriza mis labios, que vuelve
tuyo mi cuerpo por mí purificado,
tu lengua que me explora y me descubre,
tu hermosa lengua que también sabe decir que me
ama.