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jueves, 15 de septiembre de 2011

La nube en pantalones

Vladimir Maiakovski

A vuestros pensamientos
que sueñan sobre sus sesos reblandecidos
como un gordo lacayo sobre un sofá grasiento
quiero irritarlos
como un jirón sangriento de mi corazón,
me burlaré hasta hartarme, mordaz y atrevido.

¡No tengo en el alma ni una sola cana
ni tampoco hay en ella ternura senil!
Ensordeciendo al mundo con el poder de mi voz
avanzo hermoso,
con mis veintidós años de existencia.

¡Los delicados
tocan el amor con tiernos violines!
Pero el rudo se sirve de timbales.
Prueben, como yo,
a darse vuelta como un guante
y ser todo labios.

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