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lunes, 29 de agosto de 2011

Mi aliento

Carlos Framb

Y saber
que partiendo de la nada ha debido
hacerse
grito de conciencia y carne,
precipitarse
en éste y no otro cuadrante de los tiempos,
gravitar
en este preciso tramo del espacio,
abatir en fin
todas las leyes de la probabilidad para
llegar
hoy hasta el irrepetible trazo de tu boca
y ser
¡tu propio aliento en este beso!

La forma de querer

Pedro Salinas

La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisite: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.

Los amantes

Julio Cortázar

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.

Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y le impone los deberes cotidianos.

Una canción para beber

William Butler Yeats

El vino entra en mi boca
Y el amor entra en los ojos;
Es todo lo que en verdad conocemos
Antes de que envejezcamos y muramos.
Llevo el vaso a mi boca,
Y te miro, y suspiro.

Nada me retuvo

Constantino Petrous Cavafis

Nada me retuvo. Me liberé y fui.
Hacia placeres que estaban
tanto en la realidad como en mi ser,
a través de la noche iluminada.
Y bebí un vino fuerte, como
sólo los audaces beben el placer.


Vuelve

Constantino Petrou Cavafis

Vuelve otra vez y tómame,
amada sensación retorna y tómame.
cuando la memoria del cuerpo se despierta,
y un antiguo deseo atraviesa la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan,
cuando las manos sienten que aún te tocan.

Vuelve otra vez y tómame en la noche,
cuando los labios y la piel recuerdan...

Si quieren que yo tenga un misticismo

Fernando Pessoa

Si quieren que yo tenga un misticismo, está bien, lo tengo.
Soy místico, más sólo con mi cuerpo.
Mi alma es pura y no piensa.

Mi misticismo es no querer saber.
Es vivir y no pensarlo.

No sé lo que es la naturaleza: la canto.
Vivo en lo alto de un otero
e una casa enjalbegada y solitaria,
y ésta es mi definición.

A un desconocido

Walt Whitman

¡Desconocido que pasas! No sabes con cuánto ardor te contemplo,
Debes ser el que busco, o la que busco (esto me viene como en sueños),
Seguramente he vivido contigo en alguna parte una vida de gozo,
Todo se evoca al deslizarnos el uno cerca del otro,
fluidos, afectuoso, castos, maduros,
Tú creciste conmigo, fuiste un muchacho conmigo o
una muchacha conmigo,
He comido contigo y he dormido contigo, tu cuerpo
ha dejado de ser sólo tuyo y ha impedido que mi cuerpo sea sólo mío,
Tú me das el placer de tus ojos, de tu rostro, de tu carne, al pasar;
tú me tocas la barba, el pecho, las manos, en cambio,
No debo hablarte, debo pensar en ti cuando esté sentado solo o
me despierte solo en la noche,
Debo esperar, no dudo que te encontraré otra vez,
Debo cuidar de no perderte.

Como Adán al amanecer

Walt Whitman

Como Adán al amanecer,
Salgo del bosque fortalecido por el descanso nocturno,
Miradme cuando paso, escuchad mi voz, acercaos,
Tocadme, aplicad la palma de vuestra mano a mi
cuerpo cuando paso,
No tengáis miedo de mi cuerpo.

Yo soy a quel a quien atormenta

Walt Whitman

Yo soy aquel a quien atormenta el deseo amoroso;
¿No gravita la tierra?, ¿no atrae la materia,
atormentada, a la materia?
Así mi cuerpo atrae a los cuerpos de todos aquellos a
quienes encuentro o conozco.

domingo, 21 de agosto de 2011

Medio ambiente

Luis Carlos López

-Papá quién es el rey?
-Cállate, niño, que me comprometes.
Swift

Mi buen amigo el noble Juan de Dios, compañero
de mis alegres anos de juventud, ayer
no más era artista genial, aventurero...
Hoy vive en un poblacho con hijos y mujer.

Y es panzudo y calvo. Se quita el sombrero
delante de don Sabas, de un don Lucas...
Qué hacer?
La cuestión es asunto de catre y de puchero,
sin empeñar la "singer" que ayuda a mal comer...

Quimeras moceriles -mitad sueño y locura-,
quimeras y quimeras de anhelos infinitos,
y que hoy -como las piedras tiradas al mar-

se han ido a pique oyendo las pláticas del cura,
junto con la consorte, la suegra y los niñitos...
¿Qué diablo! ... Si estas cosas dan ganas de llorar.

"Cien años de soledad" (Fragmento)

Gabriel García Márquez

...Desde las tardes olvidadas del costurero, cuando la sobrina apenas se interesaba por darle vuelta a la manivela de la máquina de coser, llegó a la conclusión simple de que era boba. "Vamos a tener que rifarte", le decía, perpleja ante su impermeabilidad a la palabra de los hombres. Más tarde, cuando Úrsula se empeñó en que Remedios la bella, asistiera a misa con la cara cubierta por una mantilla, Amaranta pensó que aquel recurso misterioso resultaría tan provocador, que muy pronto habría un hombre lo bastante intrigado como para buscar con paciencia el punto débil de su corazón. Pero cuando vio la forma insensata en que despreció a un pretendiente que por muchos motivos era más apetecible que un príncipe, renunció a toda esperanza. Fernanda no hizo siquiera la tentativa de comprenderla. Cuando vio a Remedios, la bella, vestida de reina de carnaval sangriento, pensó que era una criatura extraordinaria. Pero después, cuando la vio comiendo con las manos, incapaz de una respuesta que no fuera un prodigio de simplicidad, lo único que lamentó fue que los bobos de la familia tuvieran una vida larga. A pesar de que el coronel Aureliano Buendía seguía creyendo y repitiendo que Remedios, la bella, era en realidad el ser más lúcido que había conocido jamás, y que lo demostraba a cada momento con su asombrosa habilidad para burlarse de todos, la abandonaron a la buena de Dios. Remedios, la bella, se quedó vagando por el desierto de la soledad, sin cruces a cuestas, madurándose en sus sueños sin pesadillas, en sus baños interminables, en sus comidas sin horarios, en sus hondos y prolongados silencios sin recuerdos, hasta una tarde de marzo en que Fernanda quiso doblar en el jardín sus sábanas de bramante, y pidió ayuda a las mujeres de la casa. Apenas había empezado, cuando Amaranta advirtió que Remedios, la bella, estaba trasnparentada por una palidez intensa.

-Te sientes mal? -le preguntó.

Remedios, la bella, que tenía agarrada la sábana por el otro extremo, hizo una sonrisa de lástima.

-Al contrario -dijo-, nunca me he sentido mejor.

Acabó de decirlo, cuando Fernanda sintió que un delicado viento e luz le arrancó las sabanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud- Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerines, y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo la serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y pasaban con ella a través del aire donde terminaban ñas cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria...

El deseo

Jaime Jaramillo Escobar

Hoy tengo ganas de encontrarte en la calle,
y que nos sentemos en un café a hablar largamente de las cosas pequeñas de la vida,
a recordar de cuanto tú fuiste soldado,
o de cuando yo era joven y salíamos a recorrer juntos
la ciudad, y en las afueras, sobre la yerba,
nos echábamos a mirar cómo el atardecer nos iba rodeando.
Entonces escuchábamos nuestra sangre cautelosamente y nos estábamos callados.
Luego emprendíamos el regreso y tú te despedías en la misma esquina
hasta el día siguiente,
con esa despreocupación que uno quisiera tener toda la vida,
pero que solo se da en la juventud,
cuando se duerme tranquilo en cualquier parte sin un pan entre el bolsillo,
y se tienen creencias y confianzas
así en el mundo como en uno mismo.
Y quiero además aún hablarte,
pero tú tienes dieciocho años y podríamos divertirnos esta noche con cerveza y música,
y después yo seguir viviendo como si nada...
o asistir a la oficina y trabajar diez o doce horas,
mientras la Muerte me espera en el guardarropa para ponerme mi abrigo negro a la salida,
yo buscando la puerta de emergencia,
la escalera de incendios que conduce al infierno,
todas las salidas custodiadas por desconocidos.
Pero hoy no podré encontrarte porque tú vives en otra ciudad.
Mientras la tarde transcurre
evocaré el muro en cuyo saliente nos sentábamos
a decir las últimas palabras cada noche,
o cuando fuimos a un espectáculo de lucha libre y al salir comprendí que te amaba,
y en fin, tantas cosas que suceden...

Te invento cada día

María Isola Salazar Betancourt

Te invento cada día
Invento tu voz
y tus palabras
tu gesto
y tus miradas

Te invento cada día
y no sé
hasta qué punto
me miento

Glosario para una disertación sobre el amor

María Mercedes Lafaurie

AMAR: Tener una razón suficientemente válida para retardar... el adiós.

AMIGO: Irrestricto cómplice de nuestra debilidades y fortalezas.

AMOR UNIVERSAL: Sucedáneo de algunos que no practican el amor particular.

AMOR PROPIO: El menos propio de los amores.

ATARDECER: Hora de atender la soledad con un café.

ARRIESGARSE: Decirle que "si" al otro.

BUSCAR: Ejercicio obligado y permanente para todos aquellos que han encontrado el amor.

BESO: Prolongación de la palabra.

CADENA: Querer "amarrar" al ser amado.

CALLAR: Sentir cierto placer al saber al otro confundido.

CELOS: Perdón, por adelantado, ante una posible traición.

CANDIDEZ: Quedarse a la sombra de un árbol esperando que pase el amor.

COMPROMISO: Mentira que salva a cualquiera de tener que ser libre.

CÍNICO: Último grado del desamado.

CONCIENCIA: De las manifestaciones del amor, la última de la fila.

CONDENARSE: Decir toda la verdad.

CONQUISTAR: Comenzar a correr el riesgo de perder.

CREER: No dejar de buscar una razón para amanecer, una y otra vez.

CULPA: El gran manto que cubre el dolor de no haber sido suficientemente capaces de enamorar.

DECORO: Heroica autodefensa ante la imposibilidad de huir del lugar de los hechos.

DESAMADO: El que ama a quien no se ama.

DESAHUCIO: Adiós... sin despedida.

DESENCUENTRO: Dos equivocaciones convencidas de tener la razón.

DESAMOR: Residuo de un amor desahuciado que, no por ello, se niega a ser amor.

DESNUDEZ: Una mezcla de ingenuidad y heroísmo.

DESILUSIÓN: Baldado de agua fría para los sueños.

DESPEDIDA: Momento justo en que el amor se muestra en toda su dimensión.

DESPECHO: Saber que nuestro nombre ya no es el primero en la agenda.

DESPERDICIO: El tiempo que pasa entre el querer ser y el no ser.

DESPISTE: Subvalorar los alcances del que nos conoce el alma.

DINERO: Cicuta, para el amor.

DESTITUIR: Sustituir.

DISIMULAR: Hacer evidente que se intenta ocultar algo.

DISTANCIA: Lo único que puede llegar a unir dos almas atormentadas.

DUDAR: Sospechar en el otro nuestra propia debilidad.

DOLOR: El único homenaje que una presencia puede hacer ante una inevitable ausencia.

ENAMORAMIENTO: Estado de demencia que debería durar hasta la muerte.

EGO: Duendecillo que baila al son del amor.

ENGAÑAR: Arrastrar el duro lastre de no ser y hacer todo lo que queremos.

ENEMIGO: Aquel en que se convierte quien no alcanza a clasificar como amigo.

ESPECTÁCULO: Aquello que nos ha impedido, más de una vez, dejar unas cuentas suficientemente saldadas.

EROTISMO: Atmósfera propicia para desenvolver el amor.

ESPOSA: Común denominación de la ex-amante.

ETÉREO: Amor que se diluye ante nuestros propios ojos.

EVIDENCIA: Otra posible fuente de desconcierto.

FÁCIL: Destruir una esperanza.

FATALIDAD: Obviedad.

FANTASMA: Espectro del miedo que tenemos a enfrentar nuestro miedo.

FELICIDAD: Ese instante en que, a sabiendas de que la vida es un soplo, dejamos que fluya, libremente, el aire.

FEMINISMO: Doloroso enfrentamiento entre la mujer y la hembra.

FONDO: Lo que no tiene un amor que se hunde.

FRÁGIL: El amor que no entra en debate.

GRACIA: Contar con el tiempo del otro.

HUIR: Citarse con los fantasmas en la siguiente estación.

HACER EL AMOR: Abrazar la muerte, sin temor, por un instante.

IMPOSIBLE: Obligarse al amor.

IMAGINACIÓN: Virtud de los colosos y también... de los celosos.

ILUSO: El que pretende triunfar en el amor.

IDEALIZAR: Robarle al otro la posibilidad de sorprendernos.

INANICIÓN: Principal causa de mortalidad del amor.

INDIFERENCIA: Encubierta forma de deferencia.

INFIDELIDAD: Triste producto de la penetración de la propiedad privada dentro del ámbito del deseo.

INGENUIDAD: Seguir convencidos de que soñar no cuesta nada.

INTIMIDAD: Único espacio posible para el amor.

INTENCIÓN: Enigma que siempre dejarán los que hoy son y mañana ya no son.

INTUICIÓN: Forma de razón que nunca falta.

JAMÁS: Concepto típicamente humano.

JUEGO: Habitual forma de encuentro entre machos y hembras.

LA "OTRA": La del más allá.

LÍO: No saber cómo salirse de un pasión.

LEALTAD: Triunfo del ángel sobre el demonio que todos llevamos dentro.

LO INCREÍBLE: Lo imposible, tomado con la mayor ingenuidad.

LO INEXPLICABLE: Lo que se nos escapa de la razón porque, de no ser así, nos llevaría a cometer una locura.

LUCIDEZ: Tener suficientemente claro que allí donde comienza la esencia del otro, justamente allí, terminan todos nuestros propósitos.

MACHISMO: Espejismo que convence a la víctima de que no tiene que ser el verdugo.

MARAVILLA: Cuando alguien que no nos necesita nos ama.

MACHO: Que no ama mucho.

MENTIRA: Única salida ante la posibilidad de que se nos llegue a ver el alma.

MATRIMONIO: Atadura que les impide a las individualidades acercarse tanto como les impide huir.

MIEDO: Argumento que siempre funciona cuando se trata de enfrentar lo posible.

MERODEAR: Cruzar por la esquina en lugar de tocar la puerta.

MUERTE: La cara oculta del amor.

NECEDAD: Pedirle al amor que sea objetivo.

"NOS HABLAMOS": Expresión que muchas veces traduce exactamente lo contrario.

NO ARRIESGARSE: Decirle que no a la vida.

NOSTALGIA: Cuando ya no somos los soñadores de entonces.

OBSTINACIÓN: Querer, a toda costa, palparle el alma al otro y no perderlo luego.

ODIO: Última razón para no olvidar lo que tanto se ha amado.

OLÍMPICA: Actitud con que llega más de un rezagado.

OLVIDAR: Verter el mar sobre las anchas arenas de una ausencia.

ORONDO: El que se siente como un granuja... en el fondo.

PARANOIA: Dosis personal de desconfianza que... a nadie le sobra.

PATRIARCADO: Hijo mimado del matriarcado.

PELIGROSA: Mujer que es capaz de ejercer el derecho a ser amada.

PERDONAR: Liberarnos de tener que olvidar.

PODER: Vil asesinato de la ternura.

POSEER: Espantar.

REPRESIÓN: Expansión en negativo.

RAZÓN: Única forma de amansar la pasión.

RESPETO: Última opción ante la imposibilidad de dar unos buenos azotes.

RIDÍCULO: Hacer el papel de gladiadores para defender un amor.

RIVAL: Otro pobre que sufre igual.

RITMO: Lo que da al traste con la posibilidad de armonizar en pareja.

SEDUCTOR: Sofisticada especie de estrangulador.

SEPARARSE: Dejar de abrazarse en el cuerpo para abrazarse en el alma.

SEXUAR: Ejercer a dos el acto de persistir en la vida.

SOLEDAD: Ausencia de "esa" compañía.

SOSPECHAR: Inducir.

SOLTERÍA: Autogestión.

SUPERIORIDAD: Mito en el que cree sólo aquel que se siente inferior.

SUICIDIO: Falta de valor para cometer un homicidio.

TERCERO: "Yo auxiliar" de un segundo que preserva la existencia de más de una relación.

TÍPICO: Macho que piensa que cualquier mujer es mejor que la que tiene.

TRAICIÓN: Máximo desconocimiento de la clase de almas que somos.

URDIR: Enredarse.

"VETE": Imperativo que cuesta demasiado pronunciar cuando se ama.

VILEZA: No amar a los seres amados.

VIOLENCIA: Antecedente que siempre se vuelve consecuencia.

YO: Lo único que nos queda cuando ya no somos "nosotros".

ZAPEROCO: Forma común de relacionarse en pareja que nunca deja claro si quienes la ejercen se aman mucho... o se aman muy poco.


Suele suceder

María Mercedes Carranza

Luego de algunos años
de no verlo,
de nuevo nos encontramos.
No el deseo, como antes,
sino la nostalgia
de aquellos días de deseo
nos llevó a la cama.
La alegría de entonces
fue ternura y el goce
y la voluptuosidad
sólo complacencia.
Ambos, podría jurarlo,
tuvimos la certeza
de habernos sobrevivido.


jueves, 4 de agosto de 2011

El árbol de los amigos

Jorge Luis Borges

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices
por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar,
mas otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá
y nuestra amiga mamá nos muestra lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio
para que puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos,
los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón.
Son sinceros, son verdaderos.
Saben cuándo estamos bien, saben lo que nos hace feliz.
Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón
y entonces es llamado un amigo enamorado.
Ese da brillo a nuestro ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,
tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro,
durante el tiempo que estamos cerca.
Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,
aquellos que están en la punta de las ramas
y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima
y perdemos algunas de nuestra hojas,
algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
Pero lo que nos deja felices es que las que cayeron continúan cerca,
alimentando nuestra raíz con alegría.
Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre...
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
Habrá los que se llevan mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.

miércoles, 3 de agosto de 2011

El amor, la casa y los objetos

Affonso Romano de Sant'anna

El amor mantiene ligados los objetos.
Cada uno en su luz,
en su restricto o voluminoso
modo de ser.
El amor, y solo el amor, edifica
paredes dobles. vigas maestras, tragaluces,
conductos y puertas, sumando
a la luz íntima el sol externo.
Cuando hay amor, los objetos
se tornan suaves. No hay asperezas
en sus formas y frases.
Como un gato, el cuerpo
pasea entre aristas y no se hiere.
Nada le es hostil.
Nada es obstáculo.
Nada está perdido
en el trajín de la casa.
Es como si el cuerpo, más allá de frutas y flores,
aún inmóvil, creara alas.
De ahí la cierta displicencia de los objetos
en la mesa
en el estante
en el piso
como cuerpos tendidos en los tapetes
o en la cama,
pues es ésta la forma de permanecer
cuando se ama.
Lo que no seas así, no es amor.
Es orden exterior a las cosas.
Pues cuando amamos, los objetos nos miran
sin envidia. Por el contrario, secretas glorias
afloran de sus formas
como del cuerpo afloran los labios
y en la poltrona el pelo de su fauna aflora.

Las casas tienen raíces
cuando hay amor.
Aún ratones, cucarachas y caballos,
amén de plantas y pájaros
emiten vibraciones en los subterráneos
de la casa de quien ama.
El cuerpo rezuma aromas luego del baño,
almizcle fluye de los sexos, lavanda
baña los gestos. Enrollados en sus toallas
los cuerpos como olas
se deshacen en orgasmos en la sábana de la tarde.
Los objetos entienden a los hombres, cuando hay amor.
Van a las fiestas y a las guerras, y si acaso
se suicidan cayendo de los anaqueles
son capaces de ostentar su vida
aún como naturalezas muertas.
El amor no somete, el amor arraiga
cada cosa en su lugar y, como el Sol,
pasea iluminando las espirales de oro y plata
que adornan nuestros cuerpos.
No hay límite entre la casa y el mundo, cuando hay amor.
Los amantes invaden todo a toda hora
y el paisaje del mundo al paisaje de la casa
se incorpora,