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viernes, 3 de junio de 2011

Proverbios de uno llegado a los cuarenta


Harold Alvarado
Tenorio

No hables. Calla. Mira cómo las cosas a tu alrededor se pudren.
Confía sólo en los niños y los animales
Y de los ancianos aprende el miedo de haber vivido demasiado.
A tus contemporáneos pregunta sólo cosas prácticas
Y comparte con ellos tus fracasos, tus enfermedades,
Tus angustias, pero nunca tus éxitos.
De tus hermanos ama al que está lejos
Y teme del que vive cerca.
A tus padres nunca preguntes por su pasado
Ni trates de aclarar con ellos tu niñez y juventud.
Con tu patrón no hables, escríbele, y nunca le cuentes
Tus planes futuros y miéntele respecto a tu pasado.
Con tus colegas habla del clima, el aumento de salario
Y elogia con vigor sus faltas.
Ama a tu mujer hasta donde ella lo permita
Y si llegas a tener hijos, piensa que, como en los juegos de azar,
Podrás ganar o perder.
El destino no existe
Eres tú tu destino
Y si llegas a la vejez da gracias al cielo por haber vivido largo tiempo.
Pero implora con resignación por tu pronta muerte.
Los que no tenemos ni dinero o poder valemos menos
Que un caballo, un perro, un pájaro o una luna llena.
Los que no tenemos ni dinero ni poder
Llegados a los cuarenta
Debemos vivir en silencio
En absoluta soledad.

Así lo entendieron los antiguos,
Así lo certifica el presente.
Quien no pudo cambiar su país antes de cumplir la cuarta década
Esta condenado a pagar su cobardía por el resto de sus días.
Los héroes siempre murieron jóvenes.
No te cuentes, entonces, entre ellos.
Y termina tus días
Haciendo el cínico papel de un hombre sabio.





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