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sábado, 31 de diciembre de 2011

La mosca

Walter de la Madre

¡Qué enormes le parecerán
las cosas pequeñas a la menuda mosca!
Un botón de rosa como un colchón de plumas,
su espina como una lanza.

una gota de rocío como un espejo;
un cabello como un alambre dorado;
la más breve semilla de mostaza
tan feroz como carbones encendidos;

una pieza de pan, un encumbrado cerro;
una avispa, un cruel leopardo;
y verá brillar las pizcas de sal
como el pastor los corderos.

Ars

José Asunción Silva

El verso es vaso santo. Poned en él tan sólo
Un pensamiento puro
En cuyo fondo bullan hirvientes las imágenes
Como burbujas de oro de un viejo vino oscuro.

Allí verted las flores de la continua lucha
Ajó del mundo frío,
Recuerdos deliciosos de tiempos que no vuelven
Y nardos empapados en gotas de rocío.

Para que la existencia mísera se embalsame
Cual de su esencia ignota
Quemándose en el fuego del alma enternecida,
¡De aquel supremo bálsamo basta una sola gota!

jueves, 29 de diciembre de 2011

Los motivos del lobo

Rubén Darío

El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial, 
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torpe animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros.
fueron destrozados. los duros colmillos
dieron cuenta de los más fieros perros
como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió,
al lobo buscó,
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso le dijo: ¡Paz hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal, 
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: ¡Está bien hermano Francisco!
¡Cómo! exclamó el santo. ¿Es ley que tu vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesino, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: ¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
macharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre que iban a cazar.
Francisco responde: En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
Está bien hermano Francisco de Asís.
Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto lo seguía
como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. ¡Así sea!
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco al convento.

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias ya hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba a las casa y le daban algo
de comer. Mirábanle como aun manso galgo.
Un día Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintiose el temor, la alarma,
entre los vecinos y los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch o de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todo los buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio,
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Así se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
¡En nombre del Padre del sacro universo,
conjurote! dijo ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
Hermano Francisco no te me acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas la casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardía las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas la criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como una agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
más siempre mejor que esa mala gente,
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.

Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro que estás en los cielos...








Soneto de la dulce queja

Federico García Lorca

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Los desposados de la muerte

Porfirio Barba Jacob

Michael Farrel ardí con un ardor puro como la luz.
Sus manos enseñaban a amar los lirios
y sus sienes a desear el oro de las estrellas.
En sus ojos bullían trémulas luces oceánicas.
Sus formas eran el himno de castidad de la arcilla,
suave y fragante y musical.
Bajo sus bucles rubios, undosos y profundos,
parecían temblar las alas de un ángel.

Emiliano Atehortúa era muy sencillo
y traía una infantilidad inagotable.
Su adolescencia láctea, meliflua y floreal,
fluía por las escarpas de la madurez
como fluye por el cielo la leche del alba.
Cuando le vi en el vano ejercicio de la vida
me pareció que me envolvía el rumor de una selva
y me inundó el corazón la virtud musical de las aguas.
Hay almas tan melódicas como si fueran ríos
o bosques en las orillas de los ríos.

Guillermo Valderrama era indolente y apasionado.
Como un licor de bajo precio,
la vida le produjo una embriaguez innoble.
Sus formas pregonaban el triunfo de una estirpe.
Había en su voz un glu-glu redentor
y su amante le llamó una vez
"el príncipe de las hablas de agua".

Leonel Robledo era muy tímido
bajo una apariencia llena de majestad.
En el recóndito espejo de la ternura
se le reflejaba la imagen de una mujer.
Toda su fuerza era para el ensueño y la evocación.
Le vi llorar una vez por males de ausencia
y me dije: hay una tempestad en una gota de rocío,
y, sin embargo, no se conmueven los luceros.

Stello Ialaki era armonioso, rosáceo, azulino,
como los mares de Grecia, como las islas que ellos ciñen.
Efundía del mundo algo irreal, risueño, fantástico.
Se le veía como marchando de las playas de ensueño
que rozaron las quillas de Simbad el Marino,
hacia las vagas latitudes
por donde erró Sir John de Mandeville.
Cuando le conocí tuve antojo de releer la Odisea,
y por la noche soñé en el misterio de las espigas.

¡Evanaam! ¡Evanaam!

Juan Rafael Agudelo era fuerte. Su fuerza trascendía
como los roncos ecos del monte a los pinos.
Alma laboriosa, la soledad era su ambiente necesario.
Sus ilusiones fructificaban como una floresta
oculta por los tules del todavía no.
Sus palabras revelaban la fuerza de la realidad,
y sus actos tenían la sencillez de un gajo de roble.



miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mujeres de poetas

Gonzalo Arango

Ocurre que las mujeres abandonan a los poetas como si fueran grajos o caballos viejos. Alegan como razón su miseria, su desapego del mundo, su nulidad utilitaria. O porque la imagen idealista que se forjaron de él se derrumba bajo el techo de una realidad sombría.
   Yo me enamoro de una mujer únicamente cuando estoy seguro de dos cosas: ser inimitable en hacerla feliz, y en hacerla sufrir.
   Espero de tal mujer un amor recíproco.
   Si resiste la felicidad lo mismo que la pena; si su corazón no cesa de latir en la soledad con el mismo ímpetu de la pasión; si aun en medio de pavorosos desgarramientos conserva su nítida integridad; y si tiene la absoluta generosidad de renunciar a los rosados mundos por el puñado de afecto que el vivir exprime, entonces sé que ahí está el amor con su carga de miseria y conmiseración.

Esto dijo del Pollo Chiras

Víctor Eduardo Caro

Esto dijo el Pollo Chiras
cuando lo iban a matar:
"Dése breve, mi señora,
ponga el agua a calentar.

Un carbón eche a la estufa
y no cese de soplar,
que nos va cogiendo el día
y el señor viene a almorzar.

Pero escúcheme una cosa
que le quiero suplicar:
el pescuezo no me tuerza
como lo hace Trinidad.

Hay mil medios más humanos
de dormir a un animal
y de hacer que dure el sueño
por toda la eternidad.

Cumpla, pues, buena señora
mi postrera voluntad,
y despácheme prontito
sin dolor y sin crueldad".

La señora que era dama
de extrema caridad,
se quedó confundida
al oír lo dicho atrás.

Estudio el asunto a fondo,
consultó una autoridad,
se leyó varios volúmenes
en inglés y en alemán;

Compró frascos, ingredientes,
un termómetro, un compás,
dos jeringas hipodérmicas
y no sé qué cosas más.

Y en ensayos y experiencias
en tubitos de cristal,
y en lecturas y consultas
todo el tiempo se le va.

Mientras tanto el Pollo Chiras
canta alegre en el corral:
"¡Dése breve, mi señora,
ponga el agua a calentar!"

viernes, 16 de diciembre de 2011

Topatumba

Oliverio Girondo

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se distienden, se encarnan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se incrustan, se acribillan,
se remachan,se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden y se entregan.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Juan Gustavo Cobo Borda

Sagrado es
quien venera
lo mal llamado sucio
con tan devota lentitud.
Jaime Ibáñez

Tú, que eres inmortal te me vas de la vida
y siendo tú mi fuego te llevas mi ceniza.
Leopoldo De la Rosa

Alguien llama a la puerta de mi alma... Acaso el viento,
que agitó las cortinas, trajo el duende de un cuento
romántico y feliz?
Aurelio Arturo

Los días que uno tras otro son la vida.
Bob Dylan

No pude darme cuenta a dónde íbamos,
pero tú dijiste que sabías y yo te creí.

Piedra negra sobre una piedra blanca

César Vallejo

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
talvez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

El hombre bien educado

Jaime Jaramillo Escobar

Si tú estás en mi casa, no puedo yo decirte nada que te hiera,
ni lo más leve, porque estás en mi casa.
Si yo estoy en tu casa, no podré decirte nada que te hiera, así sea levemente, porque estoy acogido en tu casa y sería casi un delito de mi parte.
Si estamos en el templo, no podré decirte nada que te hiera levemente, porque estamos en el templo y el respeto a los dioses es también respeto al mundo.
Si nos entretenemos en el juego, mientras estamos jugando no podré decirte nada que te hiera, porque las leyes del juego obligan a los jugadores por igual.
Si estamos en la calle, ah, de ningún modo podría yo ofenderte en la calle, en el mismo momento en que debo ofrecerte mi saludo como demostración de contento por haberte encontrado en la dichosa causalidad de la calle, en esta hermosa ciudad toda llena de árboles, de pájaros y de caprichosas fuentes.
Si te encuentro en una fiesta a la cual hemos sido invitados con fineza, ¿cómo podría yo ofenderte en el obsequio del salón, quebrantando la consideración debida a los anfitriones y el honor de la casa ajena?
Si por acaso nos encontramos en un viaje, tampoco podría yo ofenderte de ningún modo bajo el acatamiento y la atención del viaje, en presencia de la naturaleza admirablemente florecida y los tranquilos ganados que nos miran apreciativamente desde el campo.
Tal parece que el mundo se ha vuelto estrecho, que no hay lugar para volver a ser nosotros mismos, como hemos sido siempre.
¡Y tantas ganas que tenía yo de ponerte de presente unas cuantas cosas!

Licantropía

Jaime Jaramillo Escobar

1

Yo erraba flotando por la tierra
y a punto de desaparecer me detenía
en el aire de los lejanos barrios nocturnos, sobre las altas
lámparas oscilantes,
en espera de ese momento en que la luz nos acogiera.

2

Te pusiste a orinar tan desafiante delante de mí. Mal hecho.
Después me quedaría acordando de eso.
Y por eso fue que tuve que ponerme a caminar por los aires,
como volando,
hasta que dejaras de orinar, ¡pero cuándo será!

3

Si uno viaja en auto, durante la noche,
no se tiene que poner a tocarse con los compañeros,
porque después cada uno se despide pero no se va
sino que se queda para siempre con los mismos quince años
que tenía en aquel viernesanto,
al auto eternamente volando bajo espinas y clavos con una
sange roja como de fruta
que no ha conocido el diente.

4

Cuando te vuelvas a bañar en una alberca que está en el
pasado, debes hacerlo solo.
Menos mal que ahora vives en Nueva York, donde yo nunca iré.
Porque aquella vez me dijiste cosas obscenas,
cosas de muchachos, que no significan nada.

5

Aunque niño todavía,
siempre estaba abrazándome para que lo besara,
con esa ternura que anda buscando a quién darse.
Su padre lo mató obligándolo a hacer un viaje a pie muy largo.
Ese niño estivo varios años en el infierno
y después salió tocando la pandereta.

6

En Fundación, reverberante y bulliciosa,
se me apareció un joven desconocido que me dijo:
-Te vi salir de Santa Marta y de inmediato he tomado un carro
para venir a alcanzarte en esta estación, donde el tren hace
una parada larga.
Segurié contigo hasta Gamarra, en el interior de las tierras cálidas
y desde allí retornaré porque mi abuela me espera.
No me dijo su nombre. Nos tomamos de las manos.
Se despidió alegremente.
Así deben ser todas las historias de ángeles.

7

Si vas a Cartagena, en Boca Chica
Los guias negros y los bateleros te ofrecerán sus servicios.
Sonrientes y obsequiosos, seas hombre o mujer,
te conducirán a una playa sollitaria para que tengas el recuerdo
que quieras de aquel breve viaje de turismo.Si te niegas a hacerlo se sentirán ofendidos y lo tomarán a desprecio.
Te dirán, como a mi: "No sabes lo que te pierdes. La próxima vez
es mejor que no vengas".

8

Sus padres, que lo amaban, estaban de acuerdo en que mi amistad
era lo más conveniente.
Por lo menos así estarían ellos seguros.
Y de ese modo todos fuimos felices.
No hay duda de que eran unos padres inteligentes.

9

Con su encantadora cabeza de dormir
y unos ojos dulces y desamparados,
la piel transparente, el corazón pequeñito,
sin fuerzas para extraer la crema dental,
dejó caer sus ropas frente a mí y me dijo:
"He venido para que seas mi padre".

10

Recorren la tierra los jóvenes que buscan un padre.
Esa, su mayor desgracia.


viernes, 9 de diciembre de 2011

Cuando fuimos uno con otro

Harold Alvarado Tenorio

Cuando fuimos uno con otro, incansables,
Contamos las numerosas estrellas.
Cuando hicimos el amor,
Las noches se detenían en la nuestra.
Cuando de toda palabra nos recibíamos,
Escribíamos el libro.
Pero los dioses no han sido derrocados
Y su poder nos asignó varios caminos.
Cuando nos separamos
Todo retornó al futuro y al vacío.
Habíamos recobrado nuestra contingencia
Y el pasado habitaba en la memoria.

martes, 6 de diciembre de 2011

Deslumbramiento por el deseo

Raúl Gómez Jattin

Instantáneo relámpago
tu aparición
Te asomas súbitamente
en un vértigo de fuego y música
por donde apareces

Deslumbra mis ojos
y quedas en el aire

lunes, 5 de diciembre de 2011

Hipótesis tardías

Sandra Uribe Pérez

Si mi casa estuviera hecha con palabras no me calcinaría el silencio,
la humedad y las grietas no serían más que metáforas del frío
que se alimenta con mis huesos.
Si mi morada fuera un poema tendría una fuente en la mitad del patio
y las monedas oxidadas por la memoria de tantos deseos perdidos
no hablarían en los bolsillos del hambre.
Si la argamasa de los muros estuviera hecha de aliento incontenible,
si las vocales llenaran las horas con ese humo que no asfixia,
sería difícil desprenderse del fuego,
alejarse cuando el crepitar se hace canto y la luz sube por la garganta:
no mediarían en la atmósfera los vocablos de la muerte,
no podría, como ahora, olvidar la manera de respirar.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Una sola advertencia

Nicanor Parra

Si se trata de premiar el silencio
Como creo que éste es el caso
Nadie ha hecho + méritos que yo
Soy el menos prolífico de todos
Años de años que no publico nada
Me considero
Un drogadicto de la página en blanco
Como lo fuera el propio Juan Rulfo
Que se negó a escribir
+ de lo estrictamente necesario.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Canción de aniversario

Jaime Gil de Biedma

Porque soy ya seis años desde entonces,
porque no hay en la tierra, todavía,
nada que sea tan dulce como una habitación
para dos, si es tuya y mía,
porque hasta el tiempo, ese pariente pobre
que conoció mejores días,
parece partidario de la felicidad,
cantemos, alegría.

Y luego levantémonos más tarde,
como domingo. Que la mañana plena
se nos va en hacer el amor,
pero mejor: de otra manera
que la noche no puede imaginarse,
mientras el cuarto se nos puebla
de sol y vecindad tranquila, igual que el tiempo,
y de historia serena.

El eco de los días de placer,
el deseo, la música acordada
dentro del corazón, y que yo he puesto apenas
en mis poemas, por romántica;
todo el perfume, todo el pasado infiel,
lo que fue dulce y da nostalgia,
¿no ves cómo se sume en la realidad que entonces
soñabas y soñaba?

La realidad -no demasiada hermosa-
con sus inconvenientes de ser dos,
sus vergonzosas noches de amor sin deseo
y de deseo sin amor,
que ni en seis siglos de dormir a solas
las pagaríamos. Y con
sus transiciones vagas, de la traición al tedio,
del tedio a la traición.

La vida no es un sueño, tu ya sabes
que tenemos tendencia a olvidarlo.
Pero un poco de sueño, no mas, un sin es no es
por esta vez, callándonos
el resto de la historia, y un instante
-mientras que tu y to nos deseamos
feliz y larga vida en común-, estoy seguro
que no puede hacer daño.



martes, 29 de noviembre de 2011

Nolstalgie de la bou

Jaime Gil de Biedma

Nuevas disposiciones de la noche,
sórdidos ejercicios al dictado, lecciones del deseo
que yo aprendí, pirata,
oh joven pirata de los ojos azules.

En calles resonantes la oscuridad tenía
todavía la misma espesura total
que recuerdo en mi infancia.
Y dramáticas sombras, revestidas
con el prestigio de la prostitución,
a mi lado venían de un infierno
grasiento y sofocante como un cuarto de máquinas.

¡Largas últimas horas,
de mundos amueblados
con deslustrada loza sanitaria
y cortinas manchadas de permanganato!
Como un operario que pule una pieza,
como un afilador,
fornicar poco a poco mordiéndose los labios.
Y sentirse morir por cada pelo
de gusto, y hacer daño.

La luz amarillenta, la escalera
estremecida toda de susurros, mis pasos,
eran aún la prolongación
que me exaltaba,
lo mismo que el olor en las manos
-o que al salir el frío de la madrugada, intenso
como el recuerdo de una sensación.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Itaca

Constantino Petrou Cavafis

Cuando emprendas el camino hacia Itaca,
ruega que el camino sea largo,
lleno de aventuras y de conocimientos.
No temas a Lestrígones,
ni a los Cíclopes, ni al airado Poseidón.
Nunca los cruzarás en tu camino
si tus pensamientos permanecen altivos,
si una noble emoción te anima cuerpo y espíritu.
Jamás encontrarás a Lestrígones,
los Cíclopes o el fiero Poseidón,
si no los llevas en tu alma,
si tu alma no los hace surgir ante ti.

Ruega entonces que el camino sea largo.
Que las mañanas de verano sean numerosas,
que entres en muchos puertos por primera vez,
con tanto placer, con semejante alegría!
Detente en los mercados fenicios
y compra mercancías finas,
madreperlas y corales, ámbar y ébano,
y toda clase de enervantes perfumes,
compra todos los perfumes que puedas;
visita muchas ciudades egipcias,
aprende, aprende sin cesar junto a los sabios.

Conserva a Itaca fija siempre en tu mente.
Llegar allá es tu meta final.
Mas no por eso apresures el camino.
Preferible es que viajes durante largos años;
y mejor que ancles en la isla cuando ya seas viejo,
enriquecido con todo lo que has ganado en la ruta,
sin esperar que Itaca te ofrezca riquezas.

Itaca te ha dado el hermoso viaje.
Sin ella, jamás ye hubieras puesto en camino.
Pero no tiene más para darte.
Y si la encuentras pobre, no te habrá defraudado.
Sabio como eres, rico con tanta experiencia,
ya habrás comprendido lo que las Itacas significan.



¡Piu avanti!

Almafuerte

No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza,
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rondado en el polvo, tu cabeza.


La búsqueda

Jaime Jaramillo Escobar

El enamorado busca el amor aun allí en dónde sabe que no está,
como el aventurero busca su tesoro aún allí en donde no se encuentra,
y así como el hombre busca a Dios en toda parte y lugar sin hallarlo nunca,
aun apostado esperando en los huecos de la esquina de la sala, por donde salen los ratones,
y muere con la sonrisa de quien no encontró nada pero busco mucho,
hasta morirse.
Así yo he venido hoy domingo y te espero sentado en un pedazo de sol.
Días y noches de búsquedas por los más ignorados lugares,
preguntando en altas casas desde cuyos umbrales se divisa a lo lejos la ciudad entre la bruma,
con el objeto de obtener un dato, una pista para seguir tu rastro y dar con el lugar de tu paradero,
oh tú, por quien el pastor daría sus noventa y nueve ovejas restantes.
Aquí pongo a secar al sol los paños de mi angustia más íntima.
Buscadora de ausentes mi soledad quiere comerse su propio amargo vientre.
Y hoy domingo busco en tu nombre antiguo y en tus ojos asiáticos el tiempo,
mientras los siglos pasados me levantan, con peligro de Dios, en brazo inmenso.
Pero tus bellos ojos no aparecen... y me voy a cansar.


Diré cómo nacisteis

Luis Cernuda

Diré cómo nacisteis, placeres prohibidos,
Como nace un deseo sobre torres de espanto,
Amenazadores barrotes, hiel descolorida.
Noche petrificada a fuerza de puños,
Ante todos, incluso el más rebelde,
Apto solamente en la vida sin muros.

Corazas infranqueables, lanzas o puñales,
O dormir en esa agua acariciadora.
No importa;
Ya declaran tu espíritu impuro.

No importa la pureza, los dones que un destino
Levantó hacia las aves con manos imperecederas;
No importa la juventud, sueño más que hombre,
La sonrisa tan noble, playa de seda bajo la tempestad
De un régimen caído.

Placeres prohibidos, planetas terrenales,
Miembros de mármol con sabor de estío,
Jugo de esponjas abandonadas por el mar,
Flores de hierro, resonantes como el pecho de un hombre.

Soledades altivas, coronas derribadas,
Libertades memorables, manto de juventudes;
Quien insulta esos frutos, tinieblas en la lengua,
Es vil como un rey, como sombra de rey
Arrastrándose a los pies de la tierra
Para conseguir un trozo de vida.

No sabía los límites impuestos,
Límites de metal o papel,
Ya que el azar le hizo abrir los ojos bajo una luz tan alta,
Adonde no llegan realidades vacías,
Leyes hediondos, códigos, ratas de paisajes derruidos.

Extender entonces una mano
Es hallar una montaña que prohibe,
Un bosque impenetrable que niega,
Un mar que traga adolescentes rebeldes.

Pero si la ira, el ultraje, el oprobio y la muerte,
Ávidos dientes sin carne todavía,
Amenazan abriendo sus torrentes,
De otro lado vosotros, placeres prohibidos,
Bronce de orgullo, blasfemia que nada precipita,
Tendéis en una mano el misterio.
Sabor que ninguna amargura corrompe,
Cielos, cielos relampagueantes que aniquilan.

Abajo, estatuas anónimas,
Sombra de sombras, miseria, preceptos de niebla;
Una chispa de aquellos placeres
Brilla en la hora vengativa.
Su fulgor puede destruir vuestro mundo.



viernes, 18 de noviembre de 2011

La imaginación: la loca de la casa

Raúl Gómez Jattin

Aprendió en la universidad
una técnica aproximación al alma
Un alma convencional por supuesto
Un alma sostenida
en las verdades más difundidas

Psiquiatra él y además escritor
de temas folklóricos
Ingenuo a toda prueba
padece raptos líricos que no sofrena

Anteayer
un muchacho simpático y casi inteligente
que tenía novias prosaicas y amores prohibidos
y leía a Stefan Zweig Algo de la miel de estas novelas
se le adhirió como una máscara y una señal

Psiquiatra hoy él se olvidó de su pasado
y contra lo distinto levantó su bastión

Nada valen las mariposas
que atrapó en su niñez
-Ante su estolidez informada-
ni las burritas tiernas
de vellón sedoso
y crica estrecha
ni las iguanas de Febrero
ni el río de limo somnoliento
El Psiquiatra está solo
La sutil máscara de sueños recuerdos y deseos
es en él una escueta relación de datos
¿La imaginación? -la loca de la casa-
¿De qué vive?
Lo sabemos los locos

viernes, 11 de noviembre de 2011

Mi cuerpo

Jaime Manrique Ardila

Qué son mis ojos
abiertos es mi cuerpo
mi cuerpo que con sus ojos
cerrados es perfecto.
Mi cuerpo que cuando lo miran
tus ojos es tu cuerpo.
Mi cuerpo que solo debió haber
conocido tu cuerpo.
Mi cuerpo que malgasté
en tantos otros cuerpos.
Mi cuerpo sagrado, mi cuerpo
maltratado, mi cuerpo desgastado
y deshecho. Alabado sea el creador
de todos los cuerpos, de mi alabado,
aventurado, dichoso cuerpo.
Mi cuerpo que solo existe
para tu cuerpo
que ya no es mío
pues ahora es tu cuerpo.
Toma mi cuerpo, te regalo mi cuerpo
bendice con el calor de tus manos mi cuerpo.
Penetra mi cuerpo
devora mi cuerpo
este cuerpo desdichado,
solitario y sediento
mi cuerpo que aúlla por tu cuerpo
cuerpo sagrado cuerpo de estiércol
cuerpo que sufrió ser mi cuerpo
cuerpo que gozó
tantos cuerpo ahora yertos
tanta tristeza de tantos cuerpos
tantas horas de recuerdos
me ha regalado tu cuerpo
tantas delicias que me proporcionaron
miles de cuerpos
ese regalo sagrado que nos hace sólo el cuerpo.
Este poema es un regalo
de tu cuerpo y de mi cuerpo.

Contigo

Luis Cernuda

¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?
Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte
para mí están adonde
no estés tú.

¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?

martes, 25 de octubre de 2011

Héctor Díaz

No, no quiso herirme lo juro,
yo solo rodé hacia su puñal extendido,
él tenía los ojos cerrados,
yo en cambio de rabia estaba encendido,
si se termina todo ahora... es mi culpa,
él solo se defendió...
yo en cambio lo ataqué con la peor arma,
lo maté para siempre con mi olvido.

lunes, 24 de octubre de 2011

Alheña y azúmbar

Jaime Jaramillo Escobar

La digestión de la pulpa del coco demora cuarenta días y cuarenta noches. Ni mucho ni poco.
Al plátano hartón de cáscara roja le falta un grado para ser veneno. Compadre, no como coco.
Se se ha comido banano y se toma ron, muerte segura. Nadie comió. Ni yo tampoco.
La pepita de la pitahaya si la comes no la muerdas, si la muerdes no la tragues; si la tragas, allá tú.
La pepita de la granadilla si la tragas se te embucha. Para que no se te embuche, mejor que no comas mucha.
La pepita de la granada no es como la de la granadilla. La pepita de la guayaba no es como la de la granada. Y la pepita de la papaya no es como la de la guayaba. Es como la de la papayuela, pero más dulce.
Si es más dulce es más sabrosa, si es más sabrosa es más cara. Para que no sea más cara no compre papaya ni compre nada.
La pepita de la guanábana es como la de la chirimoya. Y ambas son como la de la calabaza. Cuando a uno le dan calabazas no le dan chirimoya ni le dan papaya.
Las pepitas de la guama se usan para hacer zarcillos, quiero decir que se usan como pendientes, o mejor dicho lo que quiero decir es que los chicos se las cuelgan en las orejas.
Trae el el corozo una nuez, trae la nuez una almendra, pero la almendra no es como la nuez del corozo. Si no se entiende, que no se entienda.
La ciruela se lava pero se pela; el madroño se pela, pero no se lava. Para saber si una fruta se lava o se pela hay que consultar el diccionario. El diccionario tiene la palabra. Pero si no la tiene, será que le falta una página.
La pula de la algarroba se ataruga y se atraganta. Si tomas agua se forma una pasta y se te pega en la garganta. Si no resuellas, mortus est.
El hicaco es una fruta especial para diabéticos: no tiene azúcar, ni tiene harina, ni hicaco ni nada.
El que come patilla oxidada, seguro estira la pata. Para no correr el riesgo es mejor comer sandía. La sandía es una fruta sandia.
El tamarindo es la fruta que más me gusta, porque es de negros y de tierra caliente.
Qué sería de los blancos cuando van a tierra caliente si los negros no les sirvieran refrescos de tamarindo.
Con el sabor áspero del tamarindo se forman bolas ácidas recubiertas de azúcar, que sirven para vender en las calles de Cartagena, y se hace espejuelo de tamarindo, para lamer sobre hojas de plátano.
También se hacen sorbetes para el arzobispo, y además el árbol de tamarindo produce una sombra verde y fresca para construir un banquito y sentarse alrededor del tronco.
El tamarindo es un tronco del árbol copudo completamente lleno de tamarindos.
Sólo los negros los pueden coger, porque no es fruta de blancos.
Si los blancos tuvieran tamarindo, entonces los negros serían blancos. Pero no puede ser.
Hay muchas frutas que son de negros. Dios les dio a los negros la tierra caliente y las frutas, porque Dios tiene predilección por los negros; eso es evidente.
A los blancos los puso en tierras frías, para qe se resfríen, pero ellos inventaron la aspirina y las cobijas de lana.
El níspero y el mamey son frutas de negros. Y el zapote también. Pero lo que pasa es que a los blancos siempre les ha gustado comerse la comida de los negros. Y la música de los negros. Y los bailes de los negros. Ya las negras de los negros.

Sigamos: me negra se emperejilla, se emperespeja, se aliña,
Con alhucema y albahaca, con cidrón y toronjil,
Con lavanda, con canela, con loción y con anís.
Mi negra tiene un meneo que no cabe por la calle,
Mueve el tacón y la punta del zapato y ese baile
Derrama tantas fragancias, que no caben en el aire.
Mi negra es alta y esbelta, muy lucida y bien plantada,
Su cuello es tan largo que anda su cabeza por el aire.
El donaire de mi negra no cabe en ninguna parte.
Mi negra tiene ojos blancos, dientes blancos, calzones blancos,
Calzones en diminutivo, calzoncitos, prendas íntimas...
Yo no se qué tienen de de íntimas si las ha anda mostrando por todos lados.
Cuando mi negra se desnuda queda completamente desnuda,
No como las blancas que aunque se desnuden siempre tienen algo que las cubre, aunque sea un concepto.
Mi negra no tiene conceptos, ella nació y se crió desnuda, y por lo tanto no se puede vestir completamente, porque mientras más se viste más denuda queda.

Mi negra se aceita el codo, se pule el pelo, se acicala,
Se emperimbomba, se tiñe, se sahúma, se apercala,
Se va de rumba y regresa cuando está la noche alta.
Yo no sufro por mi negra. ¡Cómo me alegra mirarla!
Mi negra camina en versos de cuatro o cinco tonadas,
Se habla de una canto largo, con las palabras cortadas.
Mi negra es dulce por fuera. Por dentro yo no sé nada.
Pro dentro mi negra tiene una cosa guardada.

Agüita de manzanilla,
Tisana de ron y eneldo,
La raíz del limoncillo
Y un manojito de espliego.
El aire huele a linaza
Con astillas de canela.
Con alheña y con azúmbar
Viene pintada mi negra.
Pintada no es la palabra,
Viene más azul que negra.
Como esculpida en el aire
Durísimo de la piedra!

martes, 18 de octubre de 2011

XCI

William Shakespeare

Unos se vanaglorian de la estirpe,
del saber, el vigor o la fortuna;
otros, de la elegancia extravagante,
o de halcones, lebreles y caballos;

cada carácter un placer comporta
cuya alegría a las demás excede;
pero estas distinciones no me alcanzan
pues tengo algo mejor que las incluye.

En altura, tu amor vence al linaje;
en soberbia al atuendo, al oro en fausto:
en júbilo al de halcones y corceles.

Teniéndote, todo orgullo es mío.
Mi única miseria que pudieras
quitarme todo y en miseria hundirme.

jueves, 13 de octubre de 2011

Variación sobre un tema de Hart Crane

Jaime Manrique Ardila

Han pasado muchos años desde que vi
tantas estrellas. Desde aquí,
la oscura tierra, las observo rodeado
de altos pinos negros, guardas y testigos
de los secretos de la noche. Hace años,
cuando prefería la compañía
de las ilusiones, deseaba saber sus nombres
como anhelaba conocer mi destino (los cielos
eran entonces un cristal para predecir el futuro).

Las cosas me han sucedido, aunque no
Como yo las esperaba. La noche
Es tibia, y entre los pinos
Y la alta hierba, se esconde una mofeta temerosa,
su apestoso efluvio penetra mis sentidos
y ese olor agridulce punza mi corazón
como lo punzan esta noche las estrellas.

Ahora soy un hombre más cerca
del fin que del principio.
Ahora me consuelo con saber que esta noche
las estrellas que veo son las mismas
que sedujeron a mis abuelos y a mis padres
y su fulgor es el brillos de las ilusiones
esculpidas en diamante.

Lejos de la ciudad, en esta quietud de sombras,
he llegado a una encrucijada en el bosque.
Uno conduce a la casa, la otra es una invitación
al bosque profundo donde alces, mofetas y lechuzas
me esperan. Años atrás habría escogido
el camino del bosque. ahora me encamino hacia la luz
de la casa, pues las estrellas esta noche son un invitación
a escribir estos versos; y las preguntas que ante ellas me
inspiraban, ahora sé que no tienen respuesta.


martes, 11 de octubre de 2011

Amantes

Alejandra Pizarnik

Una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío.

martes, 4 de octubre de 2011

Poema de amor 8

Darío Jaramillo Agudelo

Tu lengua, tu sabia lengua que inventa mi piel
tu lengua de fuego que me incendia,
tu lengua que crea el instante de demencia, el delirio
del cuerpo enamorado,
tu lengua, látigo sagrado, brasa dulce,
invocación de los incendios que me saca de mí, que
me transforma,
tu lengua de carnes sin pudores,
tu lengua de entrega que me demanda todo, tu muy
mía lengua
tu bella lengua que electriza mis labios, que vuelve
tuyo mi cuerpo por mí purificado,
tu lengua que me explora y me descubre,
tu hermosa lengua que también sabe decir que me
ama.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Si preguntan por mí...

Beatriz Zuluaga

Si preguntan por mí...
diles que salí a cobrar una vieja deuda
que no pude esperar que a la vida
se le diera la gana de llegar
a mi puerta.
Diles que salí definitivamente
a dar la cara sin pinturas
y sin trajes el cuerpo.
Si preguntan por mí...
diles que apagué el fuego,
que dejé la olla limpia y desnuda la cama,
me cansé de esperar la esperanza
y fui a buscarla.
Diles que no me llamen...
Quité el disco que entretenía en boleros
el beso y el abrazo
la copa estrellé contra el espejo
porque necesitaba convertir
el vino en sangre
ya que jamás se dio el milagro
de convertirse agua en vino.
Si preguntan por mí...
diles que salí a cobrar la deuda
que tenía conmigo el amor,
el fuego, el pan, la sábana y el vino,
que eché llave a la puerta
y no regreso.
¡Definitivamente diles
que me mudé de casa!

miércoles, 28 de septiembre de 2011

"El amor brujo"

Raúl Gómez Jattin

He robado parte de tu cuerpo y de tu alma
Le he tendido una celada a los recuerdos
que aquí te recuerdo ¿Recuerdas amor?

El cielo de la noche casi azul se asoma
entre tus pestañas Noche vibrátil

Una vez me fui hasta tu región de monte
enfermo de hongos y tristezas muy tristes
Y aluciné con tu imagen alta y flexible
galopando un caballo de nube Luego
venías por la tarde desde el Retiro de los Indios
en tu carruaje blanco y yo iba a pie
por la carretera Como un sonámbulo

Sonríes desde lejos como si masticaras
mi corazón entre tus colmillos

Mis palabras le quitan a tu vida muerte
Vives en este libro aunque te tengo miedo
Aunque apenas si hemos hablado Pero te amo
tanto como siempre Tanto como puedas imaginar

Y estamos lejos Como el sol del mar

martes, 27 de septiembre de 2011

Relato de Sergio Stepansky

Juego mi vida!
Bien poco valía!
La llevo perdida
sin remedio!

Erik Fjordson

León de Greiff

Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...

Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...

La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
-en la periferia, en el medio,
y en el sub-fondo...-

Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.

Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos;
todo, todo me da lo mismo,
lo eximio y lo ruin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...

Todo me da lo mismo:
todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.

Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil;
por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil;
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota nubia.
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia;
cambio mi vida por un anillo de hojalata
o por la espada de Segismundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: para echar a rodar la bola...

Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar
que le pintaron al gordo Capeto;
o por la ducha rígida que le llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gastos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...

o por esa muñeca que llora
como cualquier poeta.
Cambio mi vida -al fiado- por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra,
o por su naricilla que esta en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por una plato de lentejas...
¡o por dos huequecillos minúsculos
-en las sienes- por donde me fugue, en grises podres,
toda la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...!

Juego mi vida, cambio mi visa.
De todos modos
la llevo perdida...

lunes, 26 de septiembre de 2011

De un amor sin interrogantes

El amor es ciego...
José J. Alves Pacheco

Alberto Mosquera

Mujer:
me importa
poca cosa
tu oscuro
y tu liviano
ayer
-¡tan turbio y tan humano...!-
así
cual no interesa
a la actual mariposa
el ayer del gusano.

Conozco
tus excesos
y con eso me basta.

Sé que fuiste
una loca
que vendiste,
en pública subasta,
el almacén
de besos
de tu boca.
Y sé que tu indecoro
cuando al mejor
postor,
de cada día,
que ostentara el derroche
de su oro,
tu cuerpo concedía
una noche
de amor.

No
lamento
que vendiendo
el instante
y el momento,
filmara, en ti,
la vida
una ridícula
película,
trágica,
chaplinesca,
sin héroe ni argumento.
Tal vez
por eso,
acaso,
por falta de trama
y de matices,
mi paso
loco
y cuerdo,
por tu cama,
nos dejó en el recuerdo
cicatrices.

Si
en mi lúbrico empeño,
entre tus labios,
mi compleja
pasión.
dejó besos
o agravios,
también como la abeja
sembró en ellos
el polen del ensueño.

Y en ti nació
mi fe,
como te digo,
cuando en la mesa
absurda
del café,
el uno,
el otro
amigo,
me filiaban detalles de tu ombligo.

Mas te ama
mi equilibrio
con exceso
pues, sin tener,
me diste
fuego de pavesas!

Por lo que tú ya fuiste...
Y porque ya regresas...
Y porque
así
es lo triste...!

viernes, 23 de septiembre de 2011

Futuro

Porfirio Barba Jacob


Decid cuando yo muera... (¡y el día esté lejano!);
sobervio y desdeñoso, pródigo y turbulento,
en el vital deliquio por siempre insaciado,
era una llama al viento...

Vagó, sensual y triste, por islas de su América;
en un pinar de Honduras vigorizó el aliento;
la tierra mexicana le dio su rebeldía,
su libertad, su fuerza... Y era una llama al viento.

De simas no sondadas subía a las estrellas;
un gran dolor incógnito vibraba por su acento;
fue un sabio en sus abismos -humilde, humilde, humilde-
porque no es nada una llamita al viento...

Y supo cosas lúgubres, tan hondas y letales,
que nunca humana lira jamás esclareció,
y nadie ha comprendido su trágico lamento...
Era una llama al viento y el viento la apagó.

jueves, 22 de septiembre de 2011

De contrabando

Raúl Gómez Jattin

Casi no conozco a mi mejor amigo
Nos vemos por la calle
Un cómo estás cálido y sentido
Casi no lo he tratado
pero presiento en él
a un hombre de valor

No me importa que no me reconozca
Es mi mejor amigo
Son los suyos los ojos más sinceros
que jamás me han mirado

Mi mejor amigo vive en mí
y yo aspiro a vivir en él
Sencillamente
Sin estorbarnos

miércoles, 21 de septiembre de 2011

sábado, 17 de septiembre de 2011

El amor después del amor

Derek Walcott
Traducción de Héctor Abad Faciolince y Alex Jadal

Llegará el día
en que, exultante,
te vas a saludar a ti mismo al llegar
a tu propia puerta, en tu propio espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Otra vez amarás al extraño que fuiste para ti.
Dale vino. Dale pan. Devuélvele el corazón
a tu corazón, a ese extraño que te ha amado
toda tu vida, a quien ignoraste
por otro, y que te conoce de memoria.
Baja las cartas de amor de los estantes,
las fotos, las notas desesperadas,
arranca tu propia imagen del espejo.
Siéntate. Haz con tu vida un festín.

jueves, 15 de septiembre de 2011

La nube en pantalones

Vladimir Maiakovski

A vuestros pensamientos
que sueñan sobre sus sesos reblandecidos
como un gordo lacayo sobre un sofá grasiento
quiero irritarlos
como un jirón sangriento de mi corazón,
me burlaré hasta hartarme, mordaz y atrevido.

¡No tengo en el alma ni una sola cana
ni tampoco hay en ella ternura senil!
Ensordeciendo al mundo con el poder de mi voz
avanzo hermoso,
con mis veintidós años de existencia.

¡Los delicados
tocan el amor con tiernos violines!
Pero el rudo se sirve de timbales.
Prueben, como yo,
a darse vuelta como un guante
y ser todo labios.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Recorriéndote

Gioconda Belli

Quiero morder tu carne,
salada y fuerte, empezar por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.
Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo mi piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde empieza el cosquilleo,
hasta llegar ahí
a ese lugarcito
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme
y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.
Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí,
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.
Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aún que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Detente sombra

Sor Juana Inés de la Cruz

Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen el hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegro muero,
dulce aflicción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para que me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?
Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa en mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho
que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.




sábado, 10 de septiembre de 2011

Alexis o el tratado del inútil combate (Fragmentos)

Marguerite Yourcenar

...Durante toda mi vida he pensado que el placer y el sufrimiento son dos sensaciones muy parecidas; supongo que cualquier persona de naturaleza reflexiva pensará igual... Somos todos iguales: le tenemos miedo al drama, pero a veces somos lo bastante románticos para desear que ocurra y nos damos cuenta de que ha empezado ya... La vida no es más que un secreto fisiológico. No veo por qué el placer tiene que ser despreciable por ser sólo una sensación, cuando el dolor también lo es. Respetamos el dolor porque no es voluntario, pero ¿acaso no es una incógnita saber si el placer lo es o si no lo sufrimos también?... La vida es más compleja que todas las definiciones posibles; toda imagen simplificada corre el riesgo de ser grosera. No creas tampoco que apruebo a los poetas para evitar los términos exactos, ya que sólo saben hablar de sueños. Hay mucha verdad en los sueños de los poetas, pero no toda la vida está contenida en ellos. La vida es algo más que la poesía, algo más que la fisiología e incluso que la moral en la que he creído tanto tiempo. Es todo y es mucho más: es la vida. Es nuestro único bien y nuestra única maldición. Vivimos. Cada uno de nosotros tiene su vida particular, única, marcada por todo el pasado sobre el que no tenemos ningún poder y que a su vez nos marca, por poco que sea, todo el porvenir. Nuestra vida. Una vida que sólo a nosotros pertenece, que no viviremos más que una vez y que no estamos seguros de comprender del todo. Y lo que digo aquí sobre una vida "entera", podría decirse en cada momento de ella. Los demás ven nuestra presencia, nuestros ademanes, nuestra manera de formar las palabras con los labios: sólo nosotros podemos ver nuestra vida. Es extraño: la vemos, nos sorprende que sea como es y no podemos hacer nada para cambiarla. Incluso cuando la estamos juzgando estamos perteneciéndole; nuestra aprobación o nuestra censura forman parte de ella; siempre es ella la que se refleja a sí misma. Porque no hay nada más: el mundo sólo existe, para cada uno de nosotros, en la medida en que se confine a nuestra vida. Y los elementos que la componen son inseparables: sé muy bien que los instintos que nos enorgullecen y aquellos que no queremos confesar tienen un origen común. No podríamos suprimir ni uno de ellos sin modificar todos los demás... se necesitan demasiado virtudes para ser capaz de amar... Nada nos acerca tanto a otros como el tener miedo juntos...